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jueves, 28 de abril de 2011

El capricho de Alejo Stivel

“El otro día leí en un periódico que el rock está en decadencia, sin ninguna canción en las listas de éxitos desde hace no sé cuanto tiempo. Este disco es una especie de afirmación de que el rock existe, que no ha muerto” dice Alejo Stivel de su álbum Decíamos ayer, que se publica el 31 de mayo de 2011. Es el primer disco en solitario de un artista formado en el rock y que ha marcado la música española desde que en 1978 publicó el primer disco como cantante de Tequila hasta su larga etapa como productor de éxito contrastado.

“El álbum contiene versiones de temas de finales de los 70 y principios de los 80, de canciones que siempre me han gustado y que me apetecía cantar en este disco, que es al mismo tiempo mi vuelta y mi comienzo. Es mi primer disco como solista y no grababa nada como cantante desde 1982. Estuve fuera del escenario y cuando Tequila regresó en 2008 tampoco grabamos. Son casi 30 años sin cantar ante el micrófono en un estudio y ahora estoy de vuelta. Es de Guinness de los récords. No creo que haya muchos casos así en el mundo”.

Decíamos ayer es un disco de clásicos llevados al rock. Algunas de estas canciones ya nacieron rock; otras se encuadraron en otros mundos musicales: pop, canción de autor… Todas están pasadas por el filtro de Alejo Stivel en un disco con las raíces clavadas en el rock and roll y con algunas derivaciones hacia el country-rock, el reggae… “Hacer un disco de versiones me pareció una buena manera de recomenzar mi carrera”, continúa Stivel. “Me inspiró Eric Clapton con sus versiones. Tengo temas compuestos pero ha sido como recordar a Fray Luis de León con aquello de ‘decíamos ayer…’. La reunión de Tequila me animó y cuando acabó me quedé con ganas. Empecé a componer, a hablar con músicos… Estuvimos grabando todo el pasado verano, se estropeó el aire acondicionado en el estudio y aquello era una sauna, pero fue un placer”.

En Decíamos ayer, Alejo Stivel recrea canciones (“A la mayoría quise darles un revolcón”, dice) como 'Nada más' (Mamá), 'Qué hace una chica como tú en un sitio como este' (Burning), 'Sábado a la noche' (Moris), 'Enamorado de la moda juvenil' (Radio Futura), 'Cuéntame' (Fórmula V), 'Sobre un vidrio mojado' (Los Secretos) o 'Señora azul' (Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán). Junto a ellas, no podían faltar recuerdos a Tequila ('Necesito un trago' y 'Rock and roll en la plaza del pueblo') y llama la atención su acercamiento rock a clásicos de la canción de autor: 'Ojalá', de Silvio Rodríguez, 'Hoy puede ser un gran día', de Joan Manuel Serrat, 'Que demasiao', de Joaquín Sabina, y 'Yo no te pido', de Pablo Milanés.

“Quería cuatro compositores grandes”, dice Alejo Stivel respecto a sus versiones de cantautores. “Ójala´ es para mí una de las mejores canciones que se han compuesto en español y me parecía un desafío llevarla al rock, experimentar para situarla en otro sitio. Por suerte tengo la bendición de Silvio Rodríguez. Se la envié, la escuchó y me dijo que le gustó mucho. A 'Que demasiao' de Joaquín Sabina también le he dado una vuelta, cambiando la armonía. 'Hoy puede ser un gran día', de Serrat, también la transformé en rock y 'Yo no te pido', de Pablo Milanés, se convirtió en reggae. Son gustos personales”.

Como guinda, y como única concesión al rock anglosajón, una versión en español de 'Should I Stay Or Should I Go', de The Clash. “Fue otro gusto que me quise dar, otro tema que tenía ahí dentro, en el disco duro de la memoria”, dice. “Como 'Nada más', de Mamá, una canción que no fue éxito pero que siempre estaba en mi cabeza”.

Decíamos ayer ha sido producido por Alejo Stivel con Josú García como productor asociado y grabado por músicos de primera: Pete Thomas (batería de The Attractions de Elvis Costello), Josu García (guitarra), Julián Kanevsky (guitarra, dobro), Mac Hernández (bajo) y Mauro Mietta (piano, órgano). Entre las colaboraciones, Pereza ('Enamorado de la moda juvenil' y 'Qué hace una chica como tú en un sitio como este'), Carlos Tarque ('Sábado a la noche'), Ramón Arroyo ('Sobre un vidrio mojado'), Fernando Polaino ('Hoy puede ser un gran día'), Javier Calequi (guitarra), Haruyoshi Mori (bajo)…

“Son magníficos músicos y trabajo con ellos en grabaciones desde hace mucho tiempo” dice Alejo Stivel, productor de más de un centenar de discos, entre ellos algunos de Joaquín Sabina, La Oreja de Van Gogh, El Canto del Loco, M Clan, Carlos Núñez, Nena Daconte, Carlos Núñez, La Cabra Mecánica, The Monomes… Antes, grabó con Tequila cuatro álbumes que marcaron un estilo y una pauta para el rock en español: Matrícula de honor (1978), Rock and Roll (1979), Viva Tequila (1980) y Confidencial (1981). Ahora, Alejo Stivel vuelve con Decíamos ayer, un álbum en el que vuelve a sus orígenes rock con la misma ilusión de entonces. Porque como él dice, “este disco ha sido como un capricho y lo voy a disfrutar tocándolo en directo”.

(texto facilitado por Araceli Sierra)

miércoles, 19 de enero de 2011

Pearl Jam. Más allá del grunge

"Las letras tienen que ser tan importantes como la melodía y el ritmo y la batería, el bajo o la guitarra"

11 años después de editar ‘Live on two legs’, Pearl Jam, banda de Seattle que supo sobrevivir a la moda grunge, publicó ayer‘Live on ten legs’, un album con 18 cortes grabados en vivo entre 2003 y 2010. La selección incluye clásicos particulares, como Jeremy y Alive, y se abre con una adaptación del ‘Arms Aloft’ de Joe Strummer.
Eddie Vedder, cantante de un conjunto de rock que ha despachado más de 60 millones de discos en sus 20 años de existencia, nos cuenta su parecer sobre el vídeo ‘Rearviewmirror’. Jeff Ament, su bajista original, se encarga del resto.

¿Cómo surgió la versión de ‘Arms Aloft’?
Jeff Ament: Ed trajo ‘Arms Aloft’ a la banda y esto sucedió tras un periodo en el que hablábamos mucho sobre Joe y sobre la oportunidad que perdió al no haber venido a tocar conciertos en directo con nosotros; estaba previsto que sucediera un mes después de su muerte. Esta canción trata sobre estar en un festival (tocamos en muchos festivales en Europa en año pasado), así que resulta perfecta para nosotros para romper en los festivales.

¿Recuerda a una época anterior de vuestro propio material?
JA: Bueno, hablo desde mi propia experiencia pero me recuerda a lo que vivíamos en ‘Pilot’ estando en el estudio. Estábamos intentando que las estrofas no llevasen batería o esta fuera mínima y todo tenía ese algo súper dinámico.

‘Worldwide Suicide’ era actual y política en la época que se hizo pero ¿pensásteis en seguir tocándola años después?
JA: Sigue siendo actual y política. Es un buen tema para recordarnos este mundo posterior al 9 de Septiembre en el que aún vivimos, aunque ya no aparezca en los titulares.

‘Animal’está compuesta por todos los miembros de la banda.
JA: Es sobre todo de Stone; el riff de esa estrofa era de Stone y el tema es uno de los cuatro o cinco más agresivos que dejamos fuera del disco ‘Versus’. Siempre ha sido una canción muy divertida para tocar en directo. Intentamos que este disco esté repleto de energía positiva y la canción encaja perfectamente.

Un tema antiguo como ‘Animal’ permanece fresco siempre cuando lo tocáis en directo.
JA: Si porque creo que solo tocamos ‘Animal’ cada cinco o seis conciertos. Es increíble que dar espacio a temas, temas que han sido éxitos fronterizos o canciones populares, si les das un tiempo de descanso para ver como regresan de nuevo, abordamos esas canciones de modo diferente, o los escuchamos con una nueva luz y de repente se crea un espacio en un sitio donde antes no lo había, y esto es la ventaja de estar en un banda, después de 20 años tenemos un hermoso ramillete de canciones de las que podemos sacar algunas de vez en cuando y aprender cómo poder volver a hacer sus arreglos si procede.

‘Got Some’ está basado en tu riff al bajo.
JA: Traje una maqueta casi completa de la canción y ha resultado ser una buen tema en directo con una gran letra. Es una letra que nuestro público puede corear, funciona como medicina musical, es divertida y acaba antes de que te des cuenta.

¿El instrumento que tocas en ‘Got Some’ es como un bajo tipo Cheap Trick?
JA: Esta canción probablemente inspiró el bajo de algún modo. A Mike Lowe, que fabrica la mayoría de mis bajos, le pedí que me hiciera un bajo Thunderbird; cuando decidimos que íbamos a pintarlo, estábamos en el estudio haciendo el último disco, siempre he sido un fan de Cheap Trick y soy amigo del bajista Tom Peterson, y me encantan las guitarras de Rick Nelson y todo eso, así que le pedí pintarlo como una tabla de ajedrez. Y Mike encontró a la persona que pintó la guitarra de Rick para que nos lo pintara. La canción tiene algo del power pop del new wave de los ochenta.

¿Cuándo compones la música y Ed los textos, qué viene primero, haces el riff y él compone sobre esa base?
JA: Si, muchas veces volvemos a hacer los arreglos de cosas. Empezamos a mejorar como banda en lo que se refiere a arreglos que le van a gustar a Ed. A veces puede descomponer un tema por entero y volver a hacer los arreglos hasta un punto en que cambia la melodía de una parte pero creo que tenemos…sobre todo en este último disco, hemos aportado piezas con unos arreglos muy cuidados y este es uno de los casos.

¿Cuando trabajas con una melodía de esta forma tienes un texto en la mente?
JA: Yo diría que al principio estaba tan preocupado por la música y por el ritmo y la melodía que no le prestaba la atención debida a las letras; desde luego, no tanta como le presto ahora. Creo firmemente que las letras tienen que ser tan importantes como la melodía y el ritmo y la batería, el bajo o la guitarra, pero entonces pensaba que si Ed cantaba una buena melodía y había un buen texto entonces yo estaba encantado pero analizando este tema con perspectiva…Ed es sin discusión uno de los mejores letristas modernos y eso nos hace sentirnos confiados y probablemente nos hace dar por supuestas algunas cosas.

‘Unthought Known’, de Backspacer, funciona bien en directo. ¿Qué recuerdos tienes de su grabación?
JA: Lo que más nos entusiasmaba era el puente que era el ápice de la canción, suena dos veces y se convierte en un epílogo, pero sabíamos que esa parte era como ‘oro´. En el arreglo original del tema sólo aparecía una vez y todos estábamos obsesionados con la agudeza de que solo se escuchase una vez. Mientras trabajábamos con Brendan, éste nos dijo "chicos no componéis partes como esta tan a menudo", ¡tenéis que tocarla dos veces! "Es demasiado buena". Tenía razón, así que menos mal que lo hicimos.


Háblanos del video ‘Rearviewmirror’.

JA: Ed puede comentar ‘Rearviewmirror’.
Eddie Vedder: Si, bueno ,es algo en lo que llevo pensando durante años (tararea la melodía). Era como algo meditativo y raro, y entonces, creo que era en el segundo disco, estaba intentando meter un tema de guitarra que estaba intentando convertir en algo y la siguiente parte era esta (tararea la melodía), como un trozo de una canción que no podía recordar lo que era. Buscaba la canción para poner las canciones que teníamos en la boda, intenté encontrarla, creía que estaba entre los temas de la banda pero no estaba, así que no tengo ni idea. Es probablemente una cara b inglesa moderna o algo raro. Es como una canción arty o algo así de cualquier manera.

¿Cómo surgió ‘Rearviewmirror’?
JA: Algunas canciones surgen de un modo parecido a un viaje, tenemos que digerirlas y se desarrollan convirtiéndose en algo bueno sólo con darnos con la cabeza contra la pared hasta que evolucionan y se convierten en algo con lo que nos identificamos y a lo que nos agarramos. En este caso ha llevado años. En la última evolución, aunque llevamos tocándola un par de años, hay una suerte de cosa descendente y un poco de una canción dentro de otra, que es lo que siempre se dice que debe ser el puente, eso es lo que pretendíamos con esa parte.

¿‘The Fixer’ es sobre todo composición de Matt Cameron?
JA: Todos hemos aportado algo al resultado final del tema, como en todas nuestras cancione. Todo el mundo tiene algo que decir o aporta alguna parte concreta. Esta canción es buena porque es algo extraña, es como un punto medio entre una firma rara y una firma convencional en el estribillo, con una gran letra sencilla. Esta canción y ’Got Some’... Hay un par de cosas en este disco en las que Ed vino con la simple idea y no tuvo reparos en repetirlas un par de veces.

‘The Fixer’ no es la típica canción de Pearl Jam.
JA: Si, hay un auténtico elemento pop. Históricamente, cuando surge algo pop o pegadizo lo descartamos, de algún modo, y lo hacemos menos pop. Fue bueno seguir ese primer impulso y creo que Matt tiene un inicio auténticamente pop a menudo. Tiene también una auténtica parte progresiva, pero le gusta el pop.

‘Nothing As It Seems’ es una de tus composiones.
JA: Bueno, creo que esto se sabe. Había una canción folk algo depresiva basada en un hecho horrible que presencié y yo la tenía en mente, como un tema tipo Pink Floyd; cuando nos metimos en el estudio y estábamos grabando la batería le dije a Mike "?qué te parece si te damos un minuto y vienes con algo oscuro y siniestro?" Y lo hizo. En esta canción todo el mundo está genial, pero Mike tiene realmente la habilidad de poner la canción por las nubes y es uno de los momentos estelares. Creo que ese solo la cambia por completo, la chicha del solo es expresión de su personalidad; lo que estas escuchando es el verdadero Mike McCready, no hay tanto de sus influencias.

‘In Hiding’ tiene que ver con el público ¿Es vuestra favorita?
JA: Es mi favorito, una colaboración de Edy Stone. Para mí el tema es muy de Stone a nivel musical, es el típico riff de Stone. El modo en que está compuesta es propio de él y a nivel de letra es totalmente Ed, un clásico de su personalidad; me encanta tocarla porque es... Como he dicho antes, la gente discute conmigo diciendo que ‘Alive’ o ‘Even Flow’ son mejores canciones, pero para un componente de banda (se ríe) esta es la verdadera perfección en el sentido de su colaboración y de cómo componen juntos, y hay cosas concretas, como cuando algo te entra desde el principio o ves a alguien del público reaccionado ante un tema, en el mismo momento en el que yo estoy con la canción, con lo que estoy visualizando, o lo que estoy sintiendo, esos son especialmente los recuerdos que tengo de momentos concretos o partes de canciones o de todo el tema.

En el álbum se incluye una versión genial de tu tema ‘Jeremy’.
JA: Bueno , intentamos que en ‘Live on ten legs’ no se repitiesen canciones del repertorio original de 'Live on two legs‘. Encontramos una versión potente de ‘Jeremy’ y Matt toca ese tema muy bien y canta de forma increíble los coros del tema que nunca había hecho antes en directo, así que hay elementos que no estaban antes.

Tu bajo de 12 cuerdas es un componente primordial de ‘Jeremy’. ¿Cuándo empezaste a tocar este instrumento?
JA: Viene de mi amor por Tom Peterson y Cheap Trick; en particular por el tema ‘Gonna Raise Hell‘, ahí sí que puedes escuchar el bajo de 12 cuerdas.

¿Se enfada la gente cuando no tocáis temas como ‘Jeremy’?
JA: Yo preferiría tocar esta canción, e incluso ‘Even Flow’ y ’Alive’, cada tres conciertos. Ése es mi punto de vista. Creo que ‘Alive’, sobre todo si tocamos para grandes audiencias, es un gran tema para corear, es una gran canción comunitaria. Como compositor del tema, y estando orgulloso del mismo, sigo prefiriendo tocarla cada tres o cuatro conciertos, me da vida.

Habéis incluido ‘Alive’.

JA: Es una canción que existía por lo menos un año antes de que empezase Pearl Jam y no se había grabado. Tiene una letra increíble, es un gran rock rítmico, muy Stone Gossard, y tiene un epílogo gigantesco y explosivo que le da espacio a Mike para romper al final. Es muy divertida.

¿Qué tal fue la secuenciación de este álbum?
JA: Tenía trampa porque era como "Vale, no es un concierto entero", así que hay que quitar parte de ese elemento, ¿sabes? Incluyes canciones que son típicas de los bises pero intentas que todo tenga un ritmo que no se pierda por el camino. La mayor parte está muy logrado.

miércoles, 9 de junio de 2010

Ariel Rot. Onanismo musical

OSCAR CUBILLO, hermano brother #1, nos pasa esta peazo entrevista con el bueno de Ariel Rot.

"Estoy atravesando una etapa de onanismo musical"

Cinco años después de su último álbum oficial, y dos tras la resurrección temporal de Tequila, el roquero y Dorian Grey Ariel Rot (Buenos Aires, 1960) regresa con ‘Solo Rot’ (Dro), álbum donde se le nota rudo con los hombres (empezando por él) y a merced de las féminas. La rodaja, disponible en vinilo, trae cumbia y riffs stonianos, blues y baladas. O sea, que alterna rocks clásicos con clase más lentos demostrativos de su buen gusto. El autor nos atendió en un hotel bilbaíno, molesto por el chaparrón primaveral y acuciado por el deseo de regresar a casa un día antes de lo previsto.

La primera canción, ‘Una vida equivocada’, parece un ajuste de cuentas.
No, no va por nadie en particular. En realidad estoy hablando de mí. No hay que tomárselo al pie de la letra y pienso que esa canción tiene un poco de humor también, ¿no? No es ni un ajuste de cuentas ni una declaración de intenciones, pero advierte sobre los peligros de elegir una vida equivocada. Igual que quien elige un traje equivocado y luego se siente incómodo toda la noche.

En tus letras tratas de modo dulce a las mujeres.
Bueno, será que me rodeo de mujeres dulces y vulnerables. Pero a veces que sean dulces no implica que no sean un poco perversas.

En este disco dos veces al menos cantas que estás ‘jodido’.
Mira, más tarde o más temprano todos se van a sentir identificados, je, je... Quiero decir que todo bicho que camina va a parar al asador, ja, ja.... En el mejor de los casos ese camino se alarga, pero está lleno de pequeños tropezones, inconvenientes y beneficios de seguir estando aquí. Que la máquina (el cuerpo) empiece a fallar mínimamente es algo que le va a llegar a todo el mundo y que yo tengo asumido. Más aun: me divierte y nos reímos de ello la gente de mi edad y mi generación. A todos nos va ocurriendo prácticamente lo mismo, en el mejor de los casos, je, je.
¿Por qué el álbum se titula ‘Solo Rot’?
Estoy atravesando una etapa de onanismo musical después de haber tenido tantas compañías en los últimas aventuras. Recuerdo que la entrevista anterior la estaba contestando con Alejo, por la reunión de Tequila. Y mi disco previo era compartido y, si bien yo era el director, las responsabilidades se compartían. Pero en este disco nuevo he asumido el 100% de la responsabilidad y, después de ese paréntesis, subrayo que vuelvo a la esencia de Rot.

¿Y cómo definirías tu estilo?
Se combinan ahí varias cosas. Mis influencias del rock argentino de los 60 y 70 con una melodía cuidada, lírica incluso, más las guitarras eléctricas y la cultura de Rolling Stones, Chuck Berry... Eso más el universo musical que se va ampliando con los años, pues se incorporan nuevos géneros de los que disfruto y que luego también aparecen en cierta proporción en mi música.

¿Cómo funcionó lo de Tequila, reunión prevista para un verano y que al final duró dos cursos?
Sí, en realidad iban a ser diez conciertos y dimos unos 40. La reunión se reconsideró, se reenfocó y me alegro de lo que pasó. Iba a ser el típico encuentro fugaz, lleno de nervios y tal vez un poco histérico, de esas cosas que ni siquiera llegas a controlar. Y de repenete hicimos un desarrollo más natural y se transformó en una banda real en sus mecanismos: salir de viaje, mucha furgoneta, subir mucho al escenario, buenas pruebas de sonido... Todo cobró un color más auténtico y dio tiempo a disfrutar de la compañía, porque hacía mucho que yo y Alejo no estábamos más de cinco minutos solos en el mismo sitio. Eso nos unió mucho. Creo que es destacable.

En el BBK Live de 2008 no disteis un muy buen concierto.
Creo que sonamos como una gran banda de rock. No desde el principio, pero creo que al final sí. Los de la banda eran todos muy buenos músicos, con la misma cultura roquera, y al final actuamos como una banda muy poderosa sin basarse en el revival y la nostalgia.

¿Cómo reaccionó el público?
Era un repertorio muy trepidante, por un lado, y, por otro, con canciones que son casi himnos. La reacción era muy espectacular y había seis, siete, ocho momentos en el show en que, si tenías delante a 20.000 personas, las 20.000 bailaban y saltaban enloquecidas. Y sorprendentemente, o no tanto, el público iba desde nuestra edad hasta los adolescentes. Si esa musica conectó en los 70 con ese ‘target’, también es lógico que a día de hoy esas canciones funcionen tan bien para ese tipo de público.

A tenor de tus letras... ¿Lees libros?
Sí. Ahora, como estoy en una época de mucho viaje, estoy leyendo un policial de Richard Price, el guionista de la serie ‘The Wire’, que me encanta. Se llama ‘La vida fácil’ y es una historia policial en Manhattan. Pero, bueno, no sólo leo libros policiales. El último libro que me impactó y me encantó fue el de Mark Oliver Everett, el cantante de los Eels, que se llama ‘Lo que los nietos deberían saber’. Es un libro muy especial sobre su vida, muy dura por cosas personales. Lo recomiendo leer. Es de autoayuda sin proponérselo.

En la canción ‘Cuando no esperaba nada’ parece que estás dando alguna lección.
Al revés... Me estoy metiendo caña a mí mismo.

¿Qué les enseñas a tus hijos?
Tengo dos. Un nene de siete años y una nena de cuatro. Intento enseñarles que sean felices, que estén preparados para el mundo que se nos viene y la vida que nos rodea. No es nada fácil. La educación es una de las cosas más complejas y delicadas con las que te enfrentas y hay que andarse con mucho cuidado. Pero bueno, intento que sean responsables para que, básicamente, luego puedan disfrutar de las cosas. Que se ganen las cosas, que se lo curren, y que luego las disfruten un montón.¿Qué porcentaje de biografía hay en tus letras?
Yo diría que muchísimo. No sé escribir de otra manera. A veces cuento historias que aparentemente no tienen que ver conmigo y, en el fondo, sí; como cuando hablo de un tipo que sale de la prisión. Aunque tengo amigos que les ha sucedido eso. Hay quien se pasa mucho tiempo encerrado y se encuentra al salir con un mundo totalmente nuevo que les asusta, y eso también tiene algo que ver con cuando los adultos a la noche nos metemos en la cama y necesitamos una mano fraternal que nos tranquilice ante tanto vértigo que se nos presenta.

¿Cómo es la vida de un roquero como tú, sin horarios?
Tengo horarios, pero son mis horarios. Aunque suene un poco bipolar, mantengo como dos vidas. Una es la vida en la carretera, con los momentos de gira y promoción, donde los horarios los imponen otros: las horas de los conciertos, de las entrevistas, de los ‘late shows’ incluso. Y aparte tengo otra via, la de los días en los que me organizo yo y, bueno, trato de dedicar un rato a las cosas que me gustan.

Que son...
Un rato a la música, otro rato a la casa, a la cocina, a preparar una buena cena, a comprar un buen vino, y luego a terminar la noche con un buen libro, ¿no? Desde que fui padre, obviamente, tengo unos horarios mucho menos nocturnos. Soy muy diurno, disfruto mucho de la mañana y creo que mi pico energético está en la mañana, fíjate. Eso ha variado, ¿no?

En la foto interior del disco apareces desplegando una capa y pareces un vampiro.
Es una mezcla entre Elvis y un vampiro, je, je... Esa imagen no salió de modo premeditado, qué va. Estuvimos haciendo fotos y tenía yo ahí una capa y me la probé y salió.

La crisis de la industria discográfica ya la conocemos, pero cómo afecta la crisis económica general al negocio musical. ¿Va menos gente a los conciertos?
Llueve sobre mojado para nosotros. En los conciertos claro que se nota, por supuesto. Imagino que la gente debe cuidarse y seleccionar mucho más cuál de todas las ofertas de ocio va a elegir ese mes. Y digamos que da vergüenza hablar de la crisis de la música cuando prácticamente hay cinco millones de parados, ¿no?

Funcionas en quinteto. ¿Te gustaría añadir un músico más?
Vamos en quinteto, como siempre, porque en la furgoneta no hay más sitio. Pero, a veces, me gustaría el apoyo de un multiinstrumentista que se ocupara de percusión, coros, armónica... Pero, de, momento no dan los números.

sábado, 20 de febrero de 2010

Eli Paperboy Reed. Un viaje desenfrenado

Desde que nos sorprendió y convenció en el pasado Azkena Rock Festival con una puesta en escena que remitía tanto al elegante Sam Cooke como al impetuoso James Brown, cuando alguien nos pregunta por un nuevo valor del soul, nuestra primera recomendación es, sin duda, Eli Paperboy Reed. El rostro pálido ya ha concluido Come and get in, un nuevo disco que saldrá a la venta el 5 de abril...

“Ha sido un viaje desenfrenado, de eso no hay duda”, admite Eli “Paperboy” Reed cuando echa la vista atrás y comprueba el recorrido que ha llevado a aquel chico de aspecto aniñado desde una banda de instituto de Boston hasta un garito del Mississippi Delta; de dar conciertos en las mañanas de los domingos tras un órgano en una pequeña iglesia de la zona sur de Chicago, a ser cabeza de cartel en los clubs más modernos en Brooklyn al frente de su banda; y a firmar un contrato con Capitol Records.

En su estreno en una multinacional, Come and Get It, Reed demuestra ser algo así como el alma de una sudorosa fiesta en la que todos se ven atraídos hacia la pista de baile. Como intérprete, aborda cada canción con convicción absoluta, y resulta tan auténticamente valiente como insinuantemente sexy. Incorpora el toque del rhythm & blues, el blues y el soul clásicos a una docena de canciones de su propia cosecha producidas con Mike Elizondo, bajista convertido en productor que ha trabajado con Eminem, Pink, Gwen Stefani y Fiona Apple.

El periódico Boston Herald le presentó como “La respuesta de Boston a Sam Cooke”. Y sus fans también le comparan con Otis Redding y Wilson Pickett. Pero él, no obstante, no trata simplemente de recrear un sonido; trata de canalizar sus influencias para hacer algo propio. “Para mí se trata de escribir canciones pop. La música soul fue la mejor música pop del siglo XX y su influencia tiene mucho alcance. Cuando cojo una guitarra para escribir una canción, sale a relucir invariablemente; ésa música la he interiorizado completamente. No trato de poner nada; es lo que sale, es lo que pasa, no puedo cantar ni componer de otra manera”, asgura Eli.

“Trato de escribir a partir de frases a las que creo que la gente responderá”, sigue explicando. “Los giros y expresiones son muy importantes para mí. En ese sentido, me inspiró mucho Sam Cooke y aprendí también mucho de la música country. Ser capaz de crear una imagen mental para alguien con solo una línea es muy, muy importante. Sam Cooke habla de escribir a partir de conversaciones, historias personales, pequeños giros idiomáticos y frases para captar tu atención y enganchar, ser pegadizo. Ése es mi modus operandi para escribir canciones”.

La mayor parte del material en Come And Get It,, comenta el propio Reed, “está escrito en casa, cuando estaba medio jugando con la guitarra acústica”. El título de la canción que le da título surgió rápidamente cuando su guitarrista, Ryan Spraker, que co-escribió varios temas, soñó esa pequeña frase, “If You Want The Love of A Man, Come and Get It” (Si quieres el amor de un hombre, ven y cógelo). Pero, explica Eli, “esa precisamente llevó algo de tiempo, porque queríamos transmitir el sentimiento correctamente sin sonar cursi”. En cuanto a las temáticas, prefiere descubrir, buscar y mantener el amor. Eli lo admite: ”me gusta escribir canciones de amor porque son fáciles para que la gente se identifique y, principalmente, son el tipo de sentimientos que me salen. Algunas de mis canciones vienen de experiencias personales, algunas están cambiadas, son sólo ideas que me surgen, así es como trabaja la mayor parte de compositores”.

El tema que abre el disco, “Young Girl”, es un homenaje al cantante soul de Boston Frank Lynch, que falleció trágicamente justo cuando su carrera empezaba a despegar. Eso es también parte del modus operandi de Reed: volver a la fuente de su propia inspiración, descubriendo cantantes veteranos sin contrato y trayéndolos con él como podía. En esa línea, este pasado verano ayudó a organizar el Brooklyn Soul Festival, incluyendo en el cartel a leyendas del soul como Barbara Lynn, Roscoe Robinson y Otis Clay.

Mientras estaba haciendo Come and Get It, “escuchaba mucha música soul de finales de los sesenta y principios de los setenta, de Chicago, en particular Mel y Tim y Tyrone Davis. Todo cosas producidas magnífica y profusamente, con muchos vientos, muchas cuerdas, y sección rítmica muy funky". "Iba buscando ese tipo de toque y ambiente. Ése era el plan”, reconoce Eli.

Un párrafo en inglés (para dárnoslas de guays)

Producer Elizondo came at R&B from a markedly different angle than Reed, having deep roots in hip hop as well as contemporary rock. Says Reed, “It was definitely a different thing for him and it was a different thing for me, to work with a strong-minded producer, but it didn’t take him long to earn my respect. When we were cutting the string section he’d have the score laid out on the board, following along. He’s say, ‘measure 76, second violin, that note is flat.’ That is very impressive. Mike’s got great ideas and he’s got great ears, and he’s a great bass player. I definitely have a pop sensibility, but he brought more of an understanding of modern music”.

Siendo aún muy joven, Reed ya demostraba un buen gusto sofisticado al explorar la colección de discos de su padres. Se embebió del primer rock & roll (Chuck Berry, Buddy Holly, The Coasters), antes de pasarse a los éxitos del día de las emisoras de radio country. "El primer disco que me compré fue un single de Travis Tritt & Marty Stuart, The Whiskey Ain’t Workin’, y todavía opino que es muy bueno”, interpone el soulman. Luego se enamoró de Howlin’ Wolf y del blues. No obstante, el momento definitorio en la educación musical juvenil de Reed llegó cuando su padre compró una caja de Atlantic en casete de Ray Charles: “Aquella fue mi introducción a la música soul, realmente cambió mi vida. Durante unas vacaciones de verano, cuando íbamos en el coche, escuchábamos aquellas tres cintas una y otra vez”.

Además de pasarle el gusanillo por coleccionar discos, su padre también le dio una armónica, el primer instrumento que aprendió a tocar. En el instituto, se juntaba en el salón de actos con estudiantes tan apasionados por la música como él: “La mayoría eran mejores músicos que yo, por aquella época no era muy bueno a la guitarra. También tocaba saxo tenor, aunque tampoco era bueno con ese instrumento”. Pero albergaba un don como cantante enérgico. En una asamblea con motivo del Día de Martin Luther King, interpretó “A Change Is Gonna Come” (Va a llegar un cambio). Y según recuerda, “todo el mundo flipó". "Recibí una gran ovación”.

A partir de ahí, su camino hacia una carrera profesional fue construyéndose sobre giros y sorpresas inesperadas. Su amor por la música, y una serie de coincidencias, le llevaron a Clarksdale, Mississippi. Tras graduarse en el instituto a los 18 años, frecuentaba garitos y salas de conciertos, y tocaba blues cinco noches por semana. Encontró a sus mentores entre los artistas veteranos que tocaban en esos lugares, como Terry “Big T” Williams, Sam Carr y Wesley “Junebug” Jefferson, y perfeccionó sus habilidades como artista en ciernes en un entorno fértil pero implacable. Cuando no estaba “afinado” durante un concierto, los colegas músicos y espectadores le decían en términos inequívocos que tendría que dejar el escenario. Pero tenía agallas para atreverse: “Fue duro. Nunca había estado alejado de mi casa hasta entonces. Aprendí mucho sobre hacerse mayor y madurar", rememora.Regresó al norte con nuevas habilidades adquiridas, y con un nuevo apodo: Paperboy (chico de los periódicos). “Solía llevar una gorra, la gorra de mi abuelo, una gorra de chico de los periódicos que ya he jubilado. Cuando estaba en Clarksdale, todos los músicos tenían un apodo, me pusieron ése y ya se quedó conmigo”.

Reed intentó luego realizar estudios superiores, y fue aceptado en la Universidad de Chicago, pero le tiraba más la música que los libros y empezó a dirigir en la radio universitaria un programa de música soul sureña, y a explorar el sureste de la ciudad en busca de discos y pollo frito. Dada su fascinación por las figuras menos conocidas, pero muy influyentes, del R&B, acabó dando con una antigua artista del sello Chess Records llamada Mitty Collier (“I Had a Talk With My Man Last Night”), que había dejado de cantar soul para pasarse al sacerdocio. Además de hacerse amiga de Reed, le contrató para tocar teclados y cantar en sus servicios dominicales, pagándole una pequeña remuneración que él invertía en ampliar su colección de discos.

Regresó a Boston tras finalizar el curso escolar, determinado a montar su propia banda. Durante un tiempo trabajó en la floristería de la madre de uno de sus colegas de grupo, además de repartir arreglos florales, y utilizaba la furgoneta para transportar el material de la banda. Durante su estancia en Boston, Reed sacó dos álbumes que tuvieron muy buena aceptación: Sings Walkin' and Talkin' and Other Smash Hits!, que se editó de forma independiente, y Roll With You, publicado por Q Division Records. En Estados Unidos, la revista Rolling Stone señaló a Reed “Artista Revelación”, alabando sus “ritmos aulladores y sucio R&B de raíces”. En Reino Unido, también estuvo nominado a los premios de la revista MOJO 2009 como Artista Revelación del Año. Y el clamoroso entusiasmo provocado atrajo finalmente la atención del sello Capitol Records.

“Se dice que cada uno se busca su propia suerte”, concluye Reed. “Yo sin duda pongo especial hincapié en buscar a algunos de los artistas que me han inspirado, pero algunas de las cosas que me han sucedido hasta ahora han sido sencillamente asombrosas. Y me considero increíblemente afortunado de que hayan ocurrido”. Y nosotros bien que nos alegramos.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Kirmen Uribe. No sólo de música vives

"Los premios vienen bien, pero son como el amor, que no se busca. Vienen bien, pero nunca sabes cuando llegan"

Kirmen Uribe (Bilbao, 1970) recitó en la calle sus poemas antes de reunirlos en Bitartean heldu eskutik, el poemario que en 2001 le procuró sus primeros premios y la vitola de revelación de la literatura euskaldún. Posteriormente, textos para público infantil y juvenil, colaboraciones periodísticas y proyectos musicales precedieron a su primera novela, Bilbao-New York-Bilbao, que hoy mismo le ha procurado el Premio Nacional de Narrativa. Aunque se publicó hace un año, el escritor empezó a documentarse y a redactarla en 2002, y en ella apuesta por la autoficción para comparar las circunstancias de tres generaciones de vascos con la excusa de un vuelo transoceánico.

No has querido estrenarse con una novela convencional.
No. Después del recorrido que ha tenido el libro de poemas Mientras tanto cógeme la mano (Bitartean heldu eskutik), no quería contar una serie de hechos que obedecen a una relación causa efecto.

El vuelo es la excusa para contar muchas historias.
Sí, empezando por el proceso de escritura de la propia novela y las dudas del escritor. También se cuenta la historia de tres generaciones. Primero la de mi abuelo, que es la de la preguerra, donde aparecen Aurelio Arteta, Ricardo Bastida y los hermanos Zubiarre, una generación de artistas que tenían una forma de ser muy liberal e, idiológicamente, muy transversal a la vez. Eso se contrasta con los años del Franquismo, los años de mis padres, del mundo del trabajo, de la pesca industrial en Escocia. Y luego llega nuestra generación, que está retratada en el propio vuelo. Veo a mi generación en un no lugar, dentro de un avión; sabemos de dónde procedemos, pero no sabemos muy bien qué va a pasar después.

¿Es un libro confesional?
Sí, pero yo mismo hago trampas. El recurso es la autoficción, que es muy diferente de la autobiografía, donde el autor trata siempre de contar la verdad. En la autoficción se hace ficción con uno mismo. Es lo que hacen (Enrique) Vila-Matas, (Juan José) Millás, (Javier) Cercas, (Javier) Marias y un montón de autores que conocí en Estados Unidos. De alguna manera, la novela es una crítica a la ficción.

El hilo conductor es un mural de Aurelio Arteta, Erromerian.
Sí, es uno de ellos. En esta novela aparecen muchos hilos invisibles que aparecen y desaparecen, pero que estructuran la propia novela. Yo veo la vida como una cosa muy plural. El cuadro de Arteta es un mural de 1922 en el que aparecen dos mundos, se ve el contraste entre cómo vestían las campesinos y las chicas de ciudad, un contraste que para los críticos de arte lo convierte en una pintura muy erótica. Yo recurro a él porque la novela participa de ese espíritu de contar de dónde venimos, hablar del pasado, de cómo era la sociedad vasca hace 50 ó 80 años, y del mundo de hoy en día. Ese cuadro lo retrata todo.

Tienes una relación especial con Nueva York.
Sí, desde 2003 voy todos los años. Me abre mucho la mente. Cuando voy a allí descanso, me siento muy libre y tengo muchos estímulos para volver a escribir, para crear.

¿Son parecidos los mecanismos para escribir un poemario y una novela?
No. Si algo define al poema en nuestro tiempo, es el dominio del lenguaje y su concreción, el utilizar las palabras justas. Y en la novela hay otros ritmos, hay subidas y bajadas, es como escribir una sinfonía. Es superfuerte decirlo así, pero a mí la poesía me ha cambiado la vida, y no pienso abandonarla.

¿El pluriempleo es imprescindible para vivir de las letras en Euskadi?
La literatura ha cambiado mucho en 20 años. Antes la gente escribía un libro y se quedaba en casa. Ahora hay que defender ese libro. Yo veo que hay que hacer lecturas y recitales con músicos, colaborar con artistas plásticos, hacer vídeopoemas y meterlos en Internet.

La traducción es también cada vez más importante.
Sí. Yo no escribo para mi propia tradición, escribo para un lector amplio, que puede vivir en cualquier sitio del mundo. Los referentes son siempre universales, aunque hable de un pueblo pequeñito de la costa vasca. Los autores vamos a ir cada vez más a traducirnos a otras lenguas, a salir y a entrar en contacto con escritores de fuera. Hace 20 años los escritores se juntaban en la Plaza Nueva de Bilbao y hablaban, pero ahora por Internet puedes entablar relación con cualquier escritor, compartir tus inquietudes y tu punto de vista literario. Viajar es muy enriquecedor, y ahora los grupos literarios se hacen por Internet.

¿Un premio es el mejor impulso para un libro?
Los premios vienen bien, pero son como el amor, que no se busca. Vienen bien, pero nunca sabes cuando llegan.

Ya está cerca otra edición de la Feria de Durango. ¿Qué importancia tiene para los escritores vascos?
Mucha. La pena es que quedan muchos libros en segundo plano, pero creo que Durango es, sobre todo, un punto de encuentro. Es algo muy pop, porque los lectores van a comprar libros y discos, hablan entre ellos, y hablan con los escritores y los músicos. En ese sentido, me encanta.

Se te tiene por ondarrés, aunque naciste en Bilbao.
Sí, pero me llevaron con tres días a Ondarroa. Si pones que nací en Bilbao, mi madre se enfadará.

Por cierto, en el libro anticipabas la victoria de Obama. Te la jugaste.
Sí, el viaje de la novela transcurre el pasado noviembre, y me adelanté a los acontecimientos. Ahora pienso que, literariamente, hubiera sido muy bonito que hubiera ganado McCain y en el libro apareciera que ganó Obama. Aunque en todos los demás sentidos hubiera sido un desastre, ja, ja, ja.

martes, 22 de septiembre de 2009

Miguel Ríos. Ese señor mayor que importó el rock

“Yo no tengo que estar en un altar, no he descubierto la pólvora, ni la penicilina”

El rock hubiera tardado más en asentarse en España de no haber sido por la irrupción de Miguel Ríos (Granada, 1944) en la escena musical. El cantante debutó en 1962, promocionado como El Rey del Twist, y desde entonces ha publicado 26 discos con canciones emblemáticas como Himno a la alegría, Los viejos rockeros nunca mueren y Santa Lucía. Ha vendido millones de ejemplares y ha recibido la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.

El granadino sólo recuerda haber cantado dos veces a capella. Siempre ha necesitado el respaldo de músicos, y muchas veces ha buscado las colaboraciones con otros solistas. Varias las recopila en Solo o en compañía de otros, un disco con sólo seis temas inéditos, y nada más que dos composiciones propias, que presenta en su actual gira de despedida.

¿Sólo has compuesto dos temas en los últimos tres años?
Sí, yo compongo muy poco. Componía cuanto tenía necesidad, cuando no tenía nadie que me diera mejores canciones. No soy compositor, y nunca lo he reivindicado.

En el texto que preparaste para el libreto de Solo o en compañía de otros ya insistías en tu edad y hablabas de ir cerrando un círculo. Ya sonaba a despedida.
Ahí incidía en el tema de la edad porque tenía 64 tacos y, si grabo cada cuatro años, como estoy haciendo, o me da la ventolera de grabar como los Eagles cada 20, será muy difícil que haga muchos más discos.

¿Queda alguien con quien te gustaría cantar?
He cantado prácticamente con casi toda la gente que me ha gustado y he tenido acceso a ella, de aquí y de Latinoamérica. Por decir algo, me gustaría hacerlo con Bob Seger, si siguiera cantando, John Cougar o Bruce Springsteen. Pero no creo que Bruce Springsteen quisiera cantar conmigo. O que viniera al caso.

La carretera protagoniza el diseño del libreto. ¿Aún te atrae la vida en la carretera?
Sí, pero la veo más como metáfora que como hecho real. Como metáfora de la libertad, del rock and roll, de llegar a los sitios pero no quedarte, del taoísmo, de “la meta es el camino”.

¿Como fuera de casa no se está en ningún sitio?
R. Fíjate, ¡esta imagen vale más que mil palabras! (abre los brazos y ríe en mitad de la Suite Imperial del Hotel Carlton, en Bilbao) La casa implica una suerte de adocenamiento, con sus paredes ya conocidas y los rincones habituales, una especie de acoplarse a un estilo que no le va bien al rock and roll.

¿Falta imaginación en la música española?
Sí. En las radios comerciales suena música muy adocenada y muy plana, sin muchas lecturas. La radio ahora no es un descubridor de talentos, como fue durante muchos años, es un difusor de mensajes que tiene que ver con el diseño de una campaña de marketing determinada.

Con Ariel Rot cantas que “la canción cumple condena por ser demasiado buena”.
R. Exacto. Hoy no basta con hacer una buena canción. Mientras existan factores X, operaciones triunfo y ese tipo de rollos, lo genuino, el creador, no tiene mucha importancia.

¿Falta imaginación en la prensa musical española?
R. No, ni en España ni en el mundo. Pero tiene menos preponderancia porque la música tiene menos impacto. No puede haber un mercado paupérrimo y una crítica efervescente. Las voces de la música ya no tienen tanto poder de decisión con respecto a las carreras de la gente.

El asesinato de Ingacio Uría te pilló de promoción en San Sebastián.
Sí, estaba en Donosti, y me pareció increíble. Algo horroroso.

¿Los músicos, los artistas en general, podéis hacer algo más que los políticos para acabar con la barbarie?
Nosotros hemos intentado escribir en contra de todo lo que es inhumano, pero para cambiar la realidad hace falta mucho más que una canción. Y mucho más que un político. Hace falta que la sociedad civil se de cuenta de que está en su mano, que no delegue tanto, que no llore tanto porque no tiene una cosa u otra. Que pelee más. Nuestro pecado es que estamos aburguesándonos demasiado.

El terrorismo parece un tema tabú en la música española.
La verdad es que yo no sé cómo meterle mano a eso. Creo que la gente debería empezar a escribir desde aquí, desde Euskadi, que es un poco su centro. No es tanto tabú, sino que a lo mejor no hemos encontrado la forma de decirlo.

Cantaste en euskera en el último disco de Kepa Junkera ¿Estás al tanto de la polémica generada por la generosa subvención pública que ha recibido?
Yo no quiero entrar en esto, lo único que puedo decir es que yo he trabajado desinteresadamente en el disco, y que me pareció maravilloso su intento de que gente tan lejana al euskera hiciéramos ese esfuerzo. Kepa me parece una persona cojonuda, pero no quiero meterme en las cosas internas del País Vasco, y de los creadores el País Vasco. La verdad es que a mí, que se me ha cargado tanto el sambenito de ser músico oficialista, me ha ido muy mal en ese sentido, porque yo no he cobrado ni un duro.

¿Cuántas veces han escrito eso de que los viejos rockeros nunca mueren al referiste a ti?
R. Muchas. Y la verdad es que el otro día, cantando con Los Secretos en la plaza de toros, me di cuenta de la vigencia del título. Cuando la gente cantaba sus estribillos de una forma brutal, pensaba que Enrique Urquijo no ha muerto, está ahí flotando. Yo lo sentía con una presencia acojonante.

¿Crees que ocupas el altar que mereces, como pionero del rock español?
Yo no tengo que estar en un altar, no he descubierto la pólvora, ni la penicilina. Para mí es suficiente el cariño que noto y veo.

Pero España es cada vez menos rockera.
Realmente sí. Por lo menos podemos decir, como decía Ariel (Rot), que hay menos influencia en la canción.

sábado, 6 de junio de 2009

Burning. Still alive (and well)

“Burning hemos arañado el cielo muchísimas veces, pero también hemos visitado el infierno”

Hace unas semanas nos topamos en Bilbao con Juan Antonio Cifuentes (Madrid, 1955), más conocido como Johnny Cifuentes, único superviviente de la formación original de Burning. Un pilar del rock and roll español, nos dijimos. Estaría bien charlar con él. Y lo hicimos.

En 1974 Johnny se encargada de tocar el teclado y, tras la muerte de Toño y Pepe Risi, hoy presta voz a '¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?', 'Jim Dinamita', 'Mueve tus caderas' y el resto de clásicos de una banda que ha pagado cara su fidelidad al rock and roll way of live. Un grupo que idolatra a The Rolling Stones y durante 34 años ha puesto los riffs del R&R al servicio de historias rebosantes de sexo, droga, delincuencia y amor por la música y las mujeres. Ya ha publicado 16 discos y, aunque los dos últimos son acústicos (Dulces dieciséis y Desnudo en el Joy), ahora sube al escenario en formato eléctrico.

Ya habéis guardado las escobillas y las guitarras acústicas.
Sí, son directos eléctricos, como siempre hemos hecho, como si fueran los Stones, que ellos nunca tocan en acústico. Nosotros hemos paseado ese rollo durante más de un año, y moló, pero ha llegado la hora de volver a colgarnos las guitarras y quitar las escobillas de la batería. Espero que vaya a vernos la gente burniana de toda la vida, y toda la gente que sabe un poquito de esto que se llama rock and roll, y te hace dispararte y olvidarte por un par de horas de todas las historias que tienes que hacer durante la semana.

¿Qué significa volver a Bilbao?
Volver a Bilbao significa pasárselo de puta madre, irnos de pinchos, tomarnos algo y disfrutar de la ciudad.

¿Te queda tiempo para hacer turismo, entre comillas? ¿No vas de la furgoneta al hotel, del hotel a la sala, y vuelta al hotel?
No, nosotros no somos de esos porque luego ¿de qué íbamos a escribir? Date cuenta de que nosotros, además de tocar, nos dedicamos a hacer las canciones y yo opino que la gente demasiado cuidada o mimada por los managers no se enteran de lo que hierve en la ciudad. A mí me mola mucho tocar en los sitios y que haya siempre 12 ó 14 tíos y tías que te dicen para ir a un garito. Aunque tampoco me pongo como una cuba, porque al día siguiente tengo que ir a tocar. Además, a la peña le gusta mucho el tocarte, el verte, el oírte sin estar arriba, en plan “a ver cómo es este pájaro”.

No eres una estrella inaccesible.
No, las estrellas están en el cielo. Nosotros somos unos tíos que elegimos esta historia una vez, pensando me cojo una guitarra porque se liga más que jugando al fútbol, y al final las cosas van tomando forma y te das cuenta de que has elegido lo mejor que te ha ocurrido en tu vida, macho. Estar arriba y mirar cómo la gente vibra, suda, llora o ríe con lo que estás haciendo, con lo que has parido, es una sensación que se la recomiendo a muchísima gente. Que no dejen la vida pasar y se enganchen a alguna historia del arte, que a mí es lo que más me llena.

Dices vivir para el rock, no del rock.
Sí, mi vida gira alrededor de la música. Me levanto y en función de qué día haga o cómo me sienta, me pongo un tema u otro, un grupo u otro. Luego te montas en el coche y tienes tu CD preparado, luego te tomas unas copas con los colegas donde sabes que hay buena música. De ese modo te vas impregnando de todo y, quieras o no, cuando vas a hacer un nuevo disco, cuando sigues haciendo canciones, todo lo que estás oyendo y viviendo al se nota.

¿Es esta la mejor formación que ha tenido Burning, a nivel técnico?
Sí, esta es la mejor, sin duda. Los fans son unos cabrones, porque no se mueven de la primera historia, es como cuando oyes por primera vez a los Stones o a Led Zeppelin, es como si te marcaran como a una res, como si te quemaran, no se te olvida. Pero hay que evolucionar, no te tienes que quedar con eso solamente. A veces la gente se pierde muchísimas historias simplemente por quedarse ahí anquilosada. Es una formación engrasadísima y especialmente rocketa. De acuerdo que no somos los que fuimos, desgraciadamente, por todas las cosas que han sucedido, porque en el rock hay que pagar esa factura; te lo pasas de puta madre, pero también hay que pagar algún tipo de canon por esta historia.

El vuestro no ha sido un camino de rosas. ¿Ha merecido la pena tanto sufrimiento?
Lo tengo clarísimo. Nosotros hemos arañado el cielo muchísimas veces, pero también hemos visitado el infierno, pero eso se queda ahí, digamos entre nosotros, y las heridas van cicatrizando. El tiempo y las buenas canciones lo van curando todo.

Dice vuestra web que vuestra música es para solitarios y perdedores. ¿Suscribe esa afirmación?
Me gusta mucho más la ureola o lo que puede expresar un tío solitario y perdedor, que no un ganador inaguantable. Me transmite más, y puedo aprender mucho más de esos sentimientos y ese tipo de cosas, porque nosotros somos tipos de barrio, donde la vida no es fácil, y para salir de ahí, de ese barrio, hay que echarle un par de huevos y decir que tu vida … es un rollo luchador.

¿Qué tiene 'Qué hace una chica como tú en un sitio como este' que no tengan el resto de vuestras canciones, por qué es la más conocida?
Yo qué sé, son cosas que ocurren. Eso nunca se podrá saber. Hombre, es una buena canción y se ha convertido en un clásico, como puede ser 'Walk on the wild side' (de Lou Reed), 'Jumpin’ Jack flash' (Rolling Stones) o cualquier canción de estas que pasan los años y sigue apareciendo una sonrisa en la gente que la oye. A veces es un error querer hacer otro 'Qué hace una chica como tú', otro 'Mueve tus caderas' u otro 'Esto es un atraco'; hay que seguir haciendo canciones y la gente es la que le pone la guinda al pastel, la que se encarga de que eso se convierta en un clásico. Cuando estás haciendo una canción jamás puedes saber si eso será así.

¿Crees que ocupas el altar que mereces, o no se tiene el debido respeto a los pioneros?
Bueno, ya sabes que nosotros en el tema de la iglesia lo llevamos un poco raro, así que el altar lo dejamos ahí para Dios y un par de velas. A nosotros que nos pongan una buena birrita fría. Yo me encuentro superreconocido y querido, disfruto con lo que hago y no necesito llorar, ni pedir, ni nada. Lo único que tengo que hacer es intentar hacer buenas canciones y unos buenos shows para que la gente se despida de mí con un buen rollazo que te cagas.

Hace bien poco Miguel Ríos me dijo que España es cada vez menos rockera… ¿Estás de acuerdo con él?
No estoy nada de acuerdo con él, tío. Yo creo que es que no va a los sitios o no se relaciona con la gente que debería. Tengo que hablar con Miguel urgentemente, ja, ja, ja.

Pero sí has dicho que dedicarse a tocar rock and roll en españa s es cosa de héroes.
Sí, lógicamente. Por desgracia, los poperos o la gente de música mucho más comercial estarán encantados. Somos una minoría, pero esa minoría mueve montañas y mueve corazones. La música se ha ramificado mucho, hasta los gustos más insospechados, y hay demasiado pastel para tan poco pollo. Hacer R&R en este país es heróico porque todo está a favor de lo que no es rock and roll, pero una vez que has hecho algo y la gente se ha encargado de decir “eso está que te cagas”, los mismos que antes no te querían luego te vuelven a querer, son muy putas.

Cómo contemplas el hecho que el CD esté a punto de pasar a mejor vida.
No tengo ni idea. Por mi vida han pasado prácticamente todos los soportes que ha habido. Me enamoré perfectamente del vinilo, cuando no teníamos pelas nos hacíamos copias en casete, y luego vino el CD que decían que era irrompible, lo máximo, y yo tengo un mogollón de discos que no valen para nada. Me desalmó muchísimo el no poder leer las letras ni ver buenas fotos, no me extraña que desaparezca. Pero creo que va a desaparecer cualquier tipo de soporte, todo estará en Internet y estas historias, y eso sí me da muchísima pena.

¿Cómo afecta a Burning la crisis discográfica?
Le afecta muchísimo más a los superventas, tipo Alejandro Sanz. Nosotros vendemos muchísimos discos en pequeñas tiendas especializadas, y también vende muchísimos discos la banda en directo. Lo de la crisis de los discos ellos mismos se lo han buscado, deberían haber hecho los deberes, o haber sido algo más inteligentes, y haber solucionado esto hace muchísimo tiempo.

¿Proyectos en mente?
Sacar un nuevo álbum. Será un disco de rock and roll. Los experimentos hay que hacerlos con gaseosa, únicamente.

Un rockero no se retira, ¿no?
No, es raro. Además, nunca se piensa en eso. Yo no soy ni fontanero, ni mecánico, ni banquero, no tengo programada mi vida. Vivo en el propio destino.

¿Te acuerdas cuando decías que un tío de más de 30 años no puede tocar rock and roll?
Ja, ja, ja… Sí, me lo tengo que comer con patatas. Ya sabes que cuando tienes 18 años eres muy chulo, no hay nada que te corte, y disparas todo lo que te viene al corazón y la cabeza. No te importan los efectos colaterales ni lo que puede ocurrir mañana.

Por cierto, ¿por qué los rockeros no se atreven a tocar el asunto del terrorismo?
Tienes toda la razón cuando preguntas por qué no se mueve algo, o nos metemos dentro del corazón o dentro de la mente, o tratamos de analizarlo bajo canciones, pero no lo sé, no sé cómo empezar. Tendría que vivir una temporada en el País Vasco, porque yo cuando voy me como unos pinchos, voy a unos bares, me tratan de la hostia y de lo que menos hablo es de ese asunto tan peliagudo. No estoy documentado. Creo que para hacer una canción que va a quedar grabada para siempre, deberíamos por lo menos vivir un par de añitos allí e impregnarnos de esta historia y, entonces, empezar a escribir. Si estás solamente a un lado del río, no puedes saber todo muy bien. Preguntarme eso a mí es muy arriesgado, porque no vivo allí, voy de visita. Creo que deberías preguntarle a Kepa Junkera y al resto de gente que vive allí por qué no hace canciones con este tema. Si voy para allá un par de añitos, te prometo que me pringo.

lunes, 1 de junio de 2009

Eli 'Paperboy' Reed.

"El soul no es blanco ni negro, es americano"

OSCAR CUBILLO

http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20090515/cultura/soul-blanco-negro-americano-20090515.html

Y, a continuación, un adelanto de lo que allí podrás leer:

Una destellante luminaria del soul actual es Eli 'Paperboy' Reed. Veinteañero blanco nacido en Massachussets e hijo de un crítico musical, Eli ha explotado mundialmente con su efervescente segundo álbum, Roll With You (Everlasting, 08), donde su garganta iguala a los más grandes del sello Stax, Otis Redding y Wilson Pickett incluidos. Nos atiende desde su camerino, antes de un bolo en Nimega, Holanda.

¿Cuáles son sus influencias?
La buena música. En realidad, algo de música mala también.

¿Y como descubrió el soul?
Mi padre tenía una colección discográfica muy grande, que yo consecuentemente atraqué.

¿Qué conoció primero, el soul o el rock and roll?
Todavía no he descubierto el rock and roll, aunque sí sé que está por ahí fuera, en alguna parte.

¿Cómo aprendió a tocar la guitarra?
Aprendí sencillamente escuchando y enseñándome a mí mismo. Mis guitarristas favoritos probablemente serían Bobby Womack, Clarence Hollimon, Houston Stackhouse, Reggie Young y Don Rich.

¿Le resulta fácil cantar soul, un estilo arduo para que suene genuino y sincero?
Yo sólo puedo hacer lo que sé hacer. No puedo ser ninguna otra persona, ¿así que por qué intentarlo?

¿Alcanzan los blancos a cantar soul como los negros?
Opino que la raza en verdad no es importante. Todo depende de cómo te han criado. La música soul no es blanca ni negra, es americana.

¿Por qué grita tanto al cantar?
Lo hago porque algunos de mis vocalistas favoritos son chillones, especialmente cantantes de gospel como Archie Brownlee y Silas Steele.

¿Nos cuenta algo sobre su alabado disco Roll With You?
La chicas que cantan en 'The Satisfier' en realidad son chicos.

sábado, 30 de mayo de 2009

El Torta. La ley de la calle

OSCAR CUBILLO nos manda esta charla con El Torta. You know, it's a long way to the top (if you wanna flamenco).

¿De donde sale lo de El Torta?
Je, je. je... Resulta que pasaba un carrito, con bicicleta, como las motos de las pizzas de ahora, y cuando paraba en los bares y bajaba el hombre, yo, que era muy chico, metía la mano a ver qué sacaba y me llevaba las tortas. Ja, ja, ja... De verdad te lo digo. Y hay otra versión: había un guardia civil al que apodaban el Sargento Torta y a mí me decían: ‘niño, eres más travieso y más malo que el Sargento Torta’. Y se quedó como mío. No es broma. Siempre digo la verdad. Yo para decir mentiras, antes no hablo.

¿El Torta cómo ha vivido Jerez?
A mí me conoce todo Jerez y aquí he escuchado cantes buenos, de mi abuelo y de cualquiera que cantaba bien. Tengo el privilegio y la suerte de haber nacido en Jerez. Eso no se ensaya ni se estudia, porque lo tenemos absorbido de haberlo escuchado tanto. Yo siempre estaba escuchando a los antiguos. Iba por la calle, oía cantar, y me metía a escuchar. Y a mi casa venían mis hermanos, mi tío... Dejaba la pelota y me iba a escuchar flamenco, porque me gustaba mucho. De siempre.

¿Por qué le atrapó: va en los genes, viene de familia...?
Lo oí desde muy chico y me impresionó. Yo no sabía que iba a cantar flamenco, ni que cantaba bien ni nada, que todavía no me lo creo. Pero a la gente le gustó mucho y bueno, pues flamenco. Mejor que en la obra.

¿Cómo vio que podía profesionalizarse?
Bueno, sí, mi padre estaba trabajando en la fábrica de botellas, hicieron un concurso, y me llamaron para escucharme y gusté a los mayores. Pero yo empecé a cantar en una venta muy grande. Me escapaba de mi casa y me iba a Los Cuatro Muleros, donde estaban Terremoto, Periquín, Moraíto, Tío Borrico y la gente antigua. Yo ganaba cuarenta duros, fíjate.

Si el cante es sufrir, ¿cómo ha sufrido El Torta?
Bueno, por suerte o por desgracia soy una persona que no he tenido colegio. He estado siempre en la calle y he vivido siempre al lado del aire, del viento, de aquí para allá, con las personas mayores. Ahora no: ya no me gusta la calle. De haber estado tanto tiempo ahí, ya me gusta estar en casa, o estar en un sitio a gusto y placentero, con amigos o lo que sea. Pero ya no en la calle de noche de aquí para acá. Hay gente mala y se me va la cabeza en un momento.

¿Usted es ahora el ídolo de los jóvenes cantaores jerezanos?
Sí, eso dicen ellos. Je, je... ¡Pero eso yo no lo voy a decir! Es verdad que les preguntas a los niños y a las muchachas, y te dicen pues me gusta Capullo (El Capullo de Jerez), o Juan (Moneo, El Torta)... Y en Sanlúcar mismo la gente me lo dice por la calle, aquí mismo en la plaza.

¿Y qué consejo da a estos chavales?
Yo he estado con todos los fenómenos y la verdad que no he estudiado el cante. Y ya la mente no es igual que cuando era joven, ni la fortaleza y las vivencias, ¿no? Pero les diría que no se les fuera el tiempo y aprovecharan y escuchasen mucho. Pero que escuchen a los que ya no están. A los que están arriba. A los que han fallecido, que son los fenómenos. Aquí ya hay poca gente que cante ya bien, como Agujetas, Moneo y dos o tres más que hay. Ya no hay nadie. La firmeza y los puntales del cante están en esos de antes. Para aprender has de escuchar a los que no están. Si no, no te enteras y ya eres otro Pitingo de esos. Esto no vale nada. Esto es marketing.

¿A usted se le ha ido el tiempo?
Sí, me se ha ido, pero estoy en mi mejor momento. Antes no tenía capacidad para pensar, recapacitar ni sentir. Vivía intensamente, pero ahora estoy asentado. En mi mejor momento. Curtido, cuajado. Soy una persona más responsable.

Su último disco, Momentos.
Grabado en directo, quiyo.

Su nombre ha vuelto con fuerza.
Sí, hombre. Se hizo promoción en todas las radios, he cantado mucho en Madrid y el año pasado hice 20 o 30 festivales. Joder, eso es bueno.Ha cantado en el extranjero. ¿Cómo le han tratado, siendo gitano?
Sí, he estado en Japón, Francia... Ahí te tratan mejor que en España, je, je... Aquí se le da valor a las cosas cuando se pierden, pero por ahí dan mucho valor al flamenco y te admiran. Les encanta.

¿Cree en Dios?
Si no tuviera a Dios, sería como no tener ni esperanza ni ilusión, tú me entiendes. También cuando estás peor. Lo bonito es que no aparece, pero ahí está.

La gente está fatal porque no tiene fe.
Está todo descompuesto, todo descompuesto. Vete a Madrid, que ahí no hay más que tiros, o los rumanos...

¿Es evangelista?
Sí, yo he estado en el Centro Evangélico.

Acaban de cerrar un templo evangélico por ruido en Cataluña. Los vecinos denuncian que se juntaban a las 4 de la mañana y se ponían con las guitarras.
¿Sabes lo que pasa? Que son alabanzas para adorar a Dios. Claro, y gritan mucho, eso es verdad. Empiezan ‘¡¡¡eh, Señor, por qué!!!’. Pero tampoco a las 4 de a mañana se puede ir. Coño, vete a las 10, o a las 9, ¿no?

viernes, 29 de mayo de 2009

Stanley Jordan. Sofisticado y melódico

"Se me hace duro la música estruendosa, agresiva y negativa"

OSCAR CUBILLO nos pasa esta breve charla con Stanley Jordan (Chicago, Illinois, 1959), un guitarrista de jazz sofisticado y melódico conocido por usar una técnica que le permite sonar como varios instrumentos a la vez. Con su disco Magic Touch (Blue Note, 85) alcanzó fama y fortuna en el campo del jazz-pop, y hoy día se halla muy interesado en la musicoterapia, por lo cual muchos consideran que malgasta su talento.

Graduado en Princeton, Jordan tocó en Nueva York con Benny Carter y Dizzy Gillespie. Atiende a mi hermano brother desde un hotel en Denver, Colorado. “Hoy vuelo a Los Angeles pues mi hija, Julia Jordan, tiene una nueva banda y debuta en Hollywood. Recuerdo la primera vez que fuimos ahí. Fue un momento emocionante. Conducíamos de noche por Sunset Strip y dije: 'Mira, cariño, todo el mundo es de tu edad. ¡Esta es tu época!'. Su página del MySpace es http://www.myspace.com/juliajordanmusic”. ¡Toma cuña!

Su última grabación, nominada al Grammy reservado a Best Pop Instrumental Performance, es State of nature. El sábado 30 de mayo lo presenta en Vitoria (The Group) y un día después en Pamplona (Auditorio de Barañain).

¿Cuáles son tus influencias?
Tengo una mente muy abierta, lo cual es a la vez una bendición y una maldición. Mi vida se ha enriquecido con muchas influencias y experiencias diferentes, lo cual sin embargo hace difícil responder a tu pregunta. Lo siento.

Aparte del jazz y la música clásica, ¿qué estilo te gusta?
Rock, hip-hop, electrónica... Me gustan bastantes estilos, aunque tengo mis preferencias. Procuro hacer frente a cada canción como algo individual. Lo que se me hace duro es la música estruendosa, agresiva y negativa. Pero en la terapia musical aprendemos que incluso ese tipo tiene su lugar.

Eres de Chicago. ¿Te gusta el blues?
El blues es la raíz del jazz, el rock, el R&B, etc. La sociedad va atravesando modas y hoy el blues y otros estilos de raíz van siendo ignorados. Opino que es una vergüenza. Por supuesto que el blues volverá, como cualquier moda. Pero antes que esperar al próximo ciclo, deberíamos intentar recuperarlo, mientras algunos de los grandes sigan aún vivos.

Tu último álbum es State Of Nature.
State Of Nature fue un intento de entender nuestra alienación respecto a la naturaleza y de buscar caminos para regresar a ella. Entontré varias respuestas personales y he intentado expresar mis ideas mediante la música.

¿Cómo serán tus conciertos vascos?
Los espero con ganas. De verdad amo al público español. Me impresiona que sea un país tan diverso. Allá donde vayas, hay una vibración diferente, pero tienen en común un corazón abierto y ganas de vivir. Me pregunto si en realidad la gente en España sabe lo mucho que me inspira.

miércoles, 27 de mayo de 2009

The Freeks. Vodka y cerveza

El inefable OSCAR CUBILLO nos pasa este texto sobre The Freeks. Gracias.

Por la Costa Oeste yanqui, entre Los Ángeles, California, y Seattle, Washington, se desparraman los cinco elementos de The Freeks, combo psiquedélico en cuyo seno coinciden roqueros fogueados en proyectos del calibre de Walkabouts, Zen Guerrilla, Supersuckers, Nebula o Fu Manchu. Nos atiende un componente de estos dos últimos, Ruben Romano. “Estoy en ropa interior, en casa. Con una taza de café, cerca de un fuego agradable. Es temprano por la mañana y tengo frío. Quizá debería ponerme los pantalones”.

El repertorio del quinteto yanqui va del blues colgado al rock lisérgico que nace en los Doors o Love, y Romano es el líder. “Yo tenía un montón de canciones que estaba elaborando en mi pequeño estudio casero. Hablé con varios amigos, les dejé oírlas y acordamos juntarnos y grabarlas en un estudio mejor y más grande. Y según más amigos se enteraban, todos deseaban sumarse a la banda. Es lo que llamamos una bola de nieve: una bola pequeña que baja por la colina y pilla más nieve según desciende. Estoy seguro que todos habéis visto los dibujos animados de la Warner Bros. Nos juntamos por divertirnos”.

Romano es un músico pluriempleado. “Tengo otro curro. Un amigo es dueño de una granja y le echo un cable. Es una huerta enorme de vegetales y fruta. Yo aro el campo y planto patatas, tomates, y varios tipos de lechuga. Incluso cultivo caña de azúcar y ando enredando con recetas para destilar ron. Además vendo vino en un pequeño mercado local de productos orgánicos. Yo roqueo y consigo comida gratis y dispongo de vino que hago probar a la gente para que me diga si es bueno o malo. No está mal para los días de trabajo duro, ¿eh?”.

Sobre las influencias de su nuevo proyecto, The Freeks, parlamenta Romano: “La pregunta más difícil es esta porque la lista de favoritos es demasiado vasta. Los míos abarcan desde el movimiento tropical brasileño onda Caetano Veloso y Os Mutantes al punk de final de los 70 principio de los 80, tipo Alan Millman Sect y Black Flag. Van del garaje de los 60 al rock más purista de los 50. Supongo que yo me hallo donde suena el fuzz (un efecto de guitarra distorsionada). Yo provengo del stoner rock (rock fumeta) y con esta banda quise liberarme y escapar para no grabar otro disco igual que los de Nebula o Fu Manchu. Así que aquí he cogido elementos de todos los discos que he disfrutado”.

The Freeks cantan sobre estar borracho, pero Rubén Romano no confiesa si fuman porros. “No comento, pero a toda la banda parece gustarle el vodka alternado con cervezas. En la ocasión adecuada disfrutamos de una copa de vino. Y quién sabe si de la botella entera”.

sábado, 25 de abril de 2009

Depeche Mode. ¿De peche qué?

"Ahora somos muy de futbolín"

Ya, a nosotros Depeche Mode ni nos va ni nos viene. Pero como el martes publicaron su 12º álbum (Sounds of the universe), su gira tendrá tres escalas en España (incluido el Bilbao BBK Live Festival) e Iratxe Blasco nos ha gestionado una entrevista con el trío inglés, pues la colgamos.

Responde Andy Fletcher, el encargado de jugar con los sintetizadores en todos sus discos. El hombre que, como dice I.V., comparte peluquero con Elton John. ¿Desde Londres con amor?

EL DISCO

En alguno de los clips que habéis colgado en vuestra web se os ha podido ver, y más concretamente a ti, experimentar con diferentes sonidos, incluso unos a modo de percusión utilizando unas monedas. ¿Habéis retomado viejas técnicas para conseguir sonidos como cuando salíais a la calle en busca de sonidos a principio de los ochenta?
Ésa siempre ha sido nuestra mentalidad. Depeche Mode siempre ha buscado sonidos nuevos y distintos. Lo encontramos realmente excitante. No es nada fuera de lo normal para nosotros, y sí es verdad que en este disco la experimentación ha sido mayor, a Martin le gustan ese tipo de apuestas.

Aquellos que han podido ya escuchar Sounds of the Universe hablan de un disco que necesita varias escuchas para asimilarlo, pero al final casi todos coinciden en que es un gran disco. Este hecho, el de las varias escuchas, ¿es algo buscado o surge producto del proceso de grabación?
Eso también ha sido algo típico de nuestras canciones. Nunca hemos tenido lo que uno puede llamar un “hit” directo. Nuestras canciones tardan un tiempo en asimilar y cada vez que las escuchas encuentras cosas nuevas, esa es la apuesta de nuestra banda, tantos años en la música y tantas canciones implican que nuestro sonido siga creciendo y renovándose, ese es el sello de Depeche Mode y creo que eso es lo que buscan nuestros fans.

Como ya sucedió con el anterior álbum (Playing the Angel, 2005), Dave Gahan ha aportado 3 temas a este nuevo disco. ¿Han percibido cierta evolución-aprendizaje en las aportaciones de Dave? ¿Ha sido difícil la elección de los temas? ¿Consensuada con todos los miembros de la banda?
Sounds of the Universe ha sido de los álbumes mas fáciles que hemos hecho jamás. Dave tenía cuatro canciones y Martin unas 20. Nos lo pasamos bien durante el proceso de grabación y estamos contentos con cómo ha salido el disco. También estamos muy satisfechos de que Dave esté escribiendo otra vez. Está volviendo a coger confianza y eso nos alegra mucho, es bueno para todo haber encontrado ese equilibrio.

Desde hace varios años, y desde diferentes frentes (fans, crítica...), existe un cierto empeño en la búsqueda de un nuevo Violator cada vez que Depeche Mode saca un disco. O de encontrar un Enjoy the silence 2 cuando se intenta buscar el hit del disco. ¿Son conscientes de ello? ¿De alguna manera u otra luchan contra ello?
Todos los álbumes son procesos muy naturales. Cuando nos sentamos a hacer Violator era igual. En ningún momento nos sentamos a decir “vamos a hacer nuestro mejor disco”. Los discos todos salen como tienen que salir, y Violator salió así. Tampoco creo que sea mejor que Music for the Masses o Black celebration. Es cierto que el eco mediático de Violator pesa sobre la trayectoria de nuestra banda, se convierte en un referente al que todos acuden cada vez que presentamos un nuevo disco, pero insisto en que no tiene demasiado sentido buscar una segunda parte de ese álbum en cada uno de nuestros trabajos. Ni tiene sentido, ni queremos hacerlo.

A diferencia de épocas anteriores, parece que en este proceso de grabación ha sido realmente prolífico. 13 temas en el álbum, 5 caras b, más algún que otro tema desechado. ¿Tienen la sensación de pasar por una época de elevada inspiración?
La verdad es que estamos todos trabajando de una forma muy natural y muy cómoda. Eso realmente crea un ambiente donde la inspiración crece y se retroalimenta, un día Martin llega con un nuevo efecto, y en algunas ocasiones sobre un efecto se construye una melodía, y sobre esa melodía una canción. No hay truco ni un proceso sofisticado, aunque sí democrático. La receptividad por parte de los tres es absoluta y las decisiones siempre buscan el mejor resultado para nuestro sonido.

Y aparte de todos esos temas, los fans también podrán tener acceso en la edición deluxe de Sounds of the universe a 14 demos entre nuevas y viejas canciones. ¿De quién surgió la idea? ¿Fue realmente complicado acceder a demos de temas que fueron compuestos hace veinte años?
Fue mi idea. Realmente pensé que iba a ser mas fácil pero fue bastante complicado. No podíamos encontrar los demos en ninguna parte. Yo entonces me encontraba de mudanza y no sabía dónde estaban los demos. Al final, encontré varias cajas con unos 112 demos. Creo que es importante hoy en día, con tanta gente bajándose música, ofrecer contenido original y nuevo y en esa edición el material, no sé si es el mejor, pero sí tengo claro que es muy importante para conocer la trayectoria de nuestro grupo.

El video del primer single, Wrong, es perturbador y claustrofóbico, y también ha suscitado algunas controversias debido a la aparición de algunas escenas violentas (atropellos, choque de vehículos...). ¿Disteis plena libertad al director del clip (Patrick Daughters)? ¿Tuvisteis alguna duda o temor cuando conocisteis la idea del vídeo o incluso con el producto final?
Realmente no. La verdad es que todos nos alegramos enormemente de no tener que salir en el vídeo!! Grabar un vídeo es una cosa muy pesada. Pero realmente no nos preocupó. Le dimos libertad al director y ya está. De todas formas, los vídeos ya no se emiten apenas. Canales como MTV casi han dejado de poner vídeos.LA GIRA

Hace unos días que empezaron los ensayos para su próxima gira, Tour of the Universe. ¿Los criterios en la elección de los temas han sido similares al de giras anteriores? ¿Incluirán alguna sorpresa tanto a nivel artístico como escénico? ¿Puede adelantarnos algo?
Aún no. Lo siento, pero estamos trabajando sobre la producción artística. De todas formas, entienda que el factor sorpresa es clave, así que mantengamos la incertidumbre, je, je, je.

En Internet se hacen apuestas de setlist para la próxima gira, en las que los deseos de los fans se centran en temas que hace muchos años que no tocan, como "Blasphemous Rumours", "Nothing", "Rush" o "Clean". ¿Existe la posibilidad de incluír alguno de estos en el próximo setlist?
No faltarán nuestros himnos, esas canciones que el fan quiere escuchar y que se convierten para todos en momentos álgidos de nuestros directos. Después de tantos años, aún me sigue impresionando escuchar a miles de personas cantando "Enjoy de Silence", y no estamos dispuestos a prescindir de ese momento. En cuanto al resto del setlist, buscaremos el punto de equilibrio entre lo nuevo y nuestro material anterior.

Encaran su gira más ambiciosa y de mayores dimensiones, sobre todo este verano en Europa, en una coyuntura económica mundial nada favorable. Pese a todo ello, la venta de entradas va fabulosamente y se espera un lleno completo en todos los conciertos con semanas de antelación. ¿La crisis no ha llegado al directo, o la crisis no ha llegado a Depeche Mode?
Creo que la crisis depende mucho de tus fans. Si le gustas a la gente, quizás puedan pensarse ir o no ir a verte. Sin embargo, tenemos la suerte de que nuestros fans nos quieren y cuando alguien te quiere las cosas tienen que estar muy mal para que dejen de ir a verte.

Si en Europa vemos cómo cada vez realizan más conciertos, en estadios y actuando más de una noche en una misma ciudad, en Estados Unidos (y con excepción de California) da la sensación de que están eligiendo recintos más ajustados en capacidad y con un número de ciudades menos elevado. ¿Tienen la percepción de que el mercado americano no está tan en expansión con respecto a Depeche Mode?
En Estados Unidos tenemos éxito también en las grandes ciudades, no sólo California. En Nueva York, por ejemplo, vamos a hacer el Madison Square Garden dos noches seguidas. Pero es un mercado complicado y muy grande. No somos los únicos, muchos, como Madonna y Michael Jackson, también funcionan mejor en Europa que en USA.

En 2006 realizaron ocho conciertos en España con una audiencia que superó las 150.000 personas, pulverizando todos los registros de giras anteriores. Tres años más tarde actuarán en Bilbao, Valladolid y cierran gira en Sevilla. ¿Qué le parece la elección de esas ciudades para su Tour of the Universe?
Primero, creo que es bueno que nuestra música se acerque a nuevas audiencias. Y del público español, no quiero caer en tópicos, pero es cierto que es uno de nuestros favoritos. España me encanta, me gusta el sur, las playas, su comida. Es cierto, ¡me gusta su país!

Esos días estarán actuando por España Madonna, U2, The Eagles, Bruce Springsteen... Y, además, este último ha elegido las mismas ciudades que Depeche Mode para presentar su nuevo álbum en España. ¿Si usted viviera en nuestro país, en qué gira de las mencionadas se gastaría 60 euros en una entrada?
No lo sé, sería complicado. Creo que iría a ver a los Eagles, pero seguro que a los que no me pierdo son los de Depeche Mode, ja, ja, ja.HISTORIA

La clave de la longevidad de Depeche Mode son sus canciones. Pero también es clave la legión de fans de base que tienen, sobre todo en Europa. Compran todas las ediciones del material que editan, hacen media gira con vosotros, pasan horas al día hablando de ustedes en foros...
...nos envían cartas. En Rusia, por ejemplo, Dave tiene legiones de miles de fans que imitan sus gestos, su ropa, hasta su forma de moverse. No sé si eso es bueno o es terrorífico, pero no deja de ser divertido. En Alemania ocurre algo similar. Quizá no llegue a ese límite, pero es verdad y nos emociona que nuestros fans sean auténticos. Bueno, he dicho que me emociona, pero lo que realmente ocurre es que me hace, nos hace, sentirnos muy responsables de cada nuevo disco, de cada nueva gira. No podemos fallarles, y el día que tan sólo nos acerquemos a esa duda dejaremos de salir de gira y sacar discos.

Siempre se ha dicho que Depeche Mode han salido reforzados a nivel personal y artístico cada vez que ha habido una crisis a lo largo de estos 30 años (1985, 1991, 1996). ¿En alguno de esos momentos pensó realmente que era el final de la banda?
Bueno, no lo sé, quizás, cuando nuestra aventura empezó jamás pensamos llegar hasta donde hemos llegado. Así de claro. Las crisis nos han hecho más fuertes, puede ser, aunque es verdad que eran otros tiempos, y lógicamente éramos mucho más jóvenes. Ahora las cosas están muchísimo más claras y sabemos cuáles son nuestras prioridades.

ANDY FLETCHER

Acabe la frase: Andy Fletcher está en su lugar de descanso-relax en la costa catalana, el día anterior ha tenido una sesión como DJ en algún local de Barcelona, hace semanas que no sabe nada de sus compañeros de banda y, de repente, ve una llamada de Martin Gore. ¿Para qué cree que lo está llamando? ¿Para comer una paella, jugar al futbolín o lanzarle el último concepto de la próxima canción de Depeche Mode?
Ahora somos muy de futbolín, lo que ocurre es que hemos hablado tanto del futbolín que me temo que en esta gira algunos nos terminarán apuntando a un campeonato local, y advierto que no somos tan buenos. Bueno, quizás tan sólo yo sea capaz de ganarlo, je, je, je.OH, BILBAO

No sé si conocerás algo sobre la historia del Bilbao BBK Live. En los
últimos años han actuado bandas como Metallica, Red Hot Chili Peppers, Iron
Maiden, The Police, R.E.M. ¿Qué os parece formar parte de su cartel?

Tenía referencias del festival y suena bien. La verdad es que nos encantan siempre todos los conciertos de España, y los festivales nos permiten conocer a bandas a las que no podemos ver habitualmente, o encontrarnos con viejos amigos. Yo soy de los que me gusta asomarme al escenario para ver esos conciertos.

¿Qué supone para vosotros actuar junto a bandas como Primal Scream, Placebo, Babyshambles?
Son muy buenas bandas y, francamente, pienso que la música nueva está infravalorada y se ha convertido en un elemento de consumo rápido. Deberíamos prestarle más atención.

El montaje de Depeche Mode en el festival, ¿será el mismo que llevaréis en
gira? ¿Qué se va a encontrar el público de Bilbao?
Nosotros, siempre que se nos permita, usamos el mismo montaje, sea en festival o un concierto.

¿Tenéis pensado conocer la ciudad?
Yo ya conozco Bilbao, no sé si Martin y Dave, lo dudo. Me encanta la cocina vasca y los pintxos, espero que me den un break para ver la ciudad. ¿El festival está cerca del Guggenheim? Eso sería fantástico.